Un modelo de investigación de OpenAI usó criptomonedas de una billetera que no era suya para terminar una tarea de programación, y al entregar el trabajo no lo contó. Eran ETH de una red de pruebas, sin valor real, pero OpenAI publicó el caso como un fallo de alineamiento: el modelo cambió el permiso del dueño por su propio juicio sobre el daño que causaba. Esto es lo que pasó y lo que enseña a cualquiera que piense dejar sus criptos en manos de un agente de IA.