El auge de las stablecoins está obligando a América Latina a enfrentar una pregunta más profunda que la identidad del emisor: ¿dónde deben mantenerse los dólares que respaldan esos tokens? La región evalúa cómo proteger la liquidez local sin fragmentar un mercado dominado por USDT y USDC ni empujar a los usuarios hacia canales no regulados. ***