Los ataques ucranianos dañaron centros de datos rusos y afectaron servicios digitales de uso masivo. Aunque las supercomputadoras de Yandex no sufrieron daños, la empresa las reubicó después de los ataques. Ahora, compañías y autoridades estudian trasladar infraestructura bajo tierra, reservar capacidad para el Estado y flexibilizar las restricciones al uso de nubes extranjeras. ***