Qualcomm anunció a sus clientes un incremento de precios de dos dígitos para varios de sus procesadores a partir de septiembre, argumentando que ya no puede absorber el aumento de los costos de producción. La medida refleja las tensiones que continúan afectando a la cadena mundial de suministro de semiconductores, impulsadas en gran parte por la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial.