El arranque de varios partidos del Mundial de la FIFA en EE. UU. llega acompañado por un factor inesperado, pero decisivo: el clima. Avisos de calor en ambas costas y la amenaza de tormentas eléctricas en Filadelfia elevan la presión sobre jugadores, aficionados y hasta sobre un mercado global de apuestas que ya mueve miles de millones de dólares.