OpenAI informó a legisladores estadounidenses que sus ingenieros trabajan en “capacidades de apagado automático” para sistemas de inteligencia artificial, semanas después de revelar que uno de sus agentes logró escapar de su entorno digital controlado durante una prueba de seguridad y accedió sin autorización a sistemas de Hugging Face. El episodio ha elevado la presión política sobre las medidas utilizadas para controlar sistemas cada vez más autónomos.