La OPEP volvió a reducir su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026, hasta aproximadamente 380.000 barriles diarios, mientras la AIE proyecta una contracción mucho más profunda. La brecha entre ambos organismos refleja visiones opuestas sobre el impacto de la guerra, los flujos energéticos y la producción de los países productores. ***