Kevin O’Leary considera que el reciente fracaso del CLARITY Act en el Senado solamente aplazó la regulación integral del mercado cripto estadounidense. El inversionista sostiene que el avance paralelo de una legislación fiscal para actividades como staking y minería crea una contradicción que Washington tendrá que resolver: si el Gobierno pretende recaudar impuestos de la economía cripto, eventualmente tendrá que definir con mayor claridad las reglas bajo las cuales funciona.