Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC), rechazó la idea de tratar a los agentes de inteligencia artificial como actores independientes con “voluntades y deseos propios”. Su postura apunta a que desarrolladores y empresas podrían seguir respondiendo por los daños ocasionados por sistemas de IA que ejecuten las instrucciones que reciben.