BofA cambió de forma drástica su lectura sobre la Reserva Federal y ahora proyecta tres alzas de tasas en 2026, seguidas por una pausa prolongada que dejaría fuera del panorama cualquier recorte hasta 2028. El giro se apoya en una inflación más persistente, un mercado laboral que no se ha debilitado como se temía y un mensaje más duro desde la propia Fed.