Francia completó la salida de 129 toneladas de oro que mantenía en la Reserva Federal de Nueva York mediante la venta de lingotes antiguos y la compra de otros en Europa. Países Bajos trasladó unas 86 toneladas desde Nueva York y Canadá a Londres. Los movimientos reflejan una revisión más amplia de las reservas oficiales: en tiempos de tensión, los bancos centrales ponderan no solo dónde está más seguro el oro, sino también qué tan accesible y negociable resulta. ***