La Patagonia argentina comienza a atraer proyectos de centros de datos impulsados por la demanda de inteligencia artificial, el gas de Vaca Muerta, las energías renovables y un clima que reduce los costos de refrigeración. Neuquén, Chubut y Bahía Blanca ya evalúan iniciativas de cientos o miles de megavatios, aunque la conectividad, la infraestructura y la incertidumbre política todavía separan los anuncios de las inversiones definitivas.